Daniel Aksman

Comentario de La hidra neoliberal

o decir que no, de la buena manera.

 

 “Si algo demostró la segunda guerra mundial es la espantosa docilidad del hombre  moderno dispuesto a enrolarse en las ideologías de la nada”.

Eric Laurent

 

El texto La hidra neoliberal indaga una serie de temas que son cruciales para pensar la incidencia del Psicoanálisis en la Política asumiendo con decisión el hecho de que el discurso analítico no puede estar ausente de los debates y acontecimientos que sacuden al sujeto en una determinada época con su carga de malestar.

Más en este momento, sobre todo en Latinoamérica, donde vemos surgir en varios países reacciones activas de malestar social contra los efectos de una desigualdad sin parangón en una época donde las posibilidades de consumo se limitan a sectores cada vez más minoritarios y la circulación y acceso a la información es cada vez mayor.

Con la figura de la hidra, figura mítica de muchas cabezas, Leserre nos indica que se trata de una doctrina de prácticas político económicas de innumerables facetas muy complejas de contrarrestar y con efectos devastadores para la existencia. Ubica al neoliberalismo como el malestar en la cultura contemporáneo.

¿Cómo pensar el entrecruzamiento del Psicoanálisis y la política? En Política Lacaniana J.A.Miller[1] sostiene que se pueden considerar 3 sentidos del sustantivo “política” en una clara orientación para pensar la incidencia del  Psicoanálisis en la política:

  1. La Política en general

  2. La Política en el Psicoanálisis

  3. La Política de la cura

Respecto de la política en general Lacan marcó el camino en una acción lúcida cuando vaticinó los procesos de segregación, cuando estableció una doctrina del poder y del capitalismo o más concretamente cuando viajó a Inglaterra en septiembre de 1945 para estudiar las transformaciones de la psiquiatría inglesa por la guerra. En ese texto[2] Lacan exploró cuestiones de la técnica a través de los grupos Bion, cuestiones filosóficas en referencia al realismo y al utilitarismo, pero “fundamentalmente es un tratado de ética en el que se define el lugar del psiquiatra-psicoanalista en el mundo de la post-guerra. Es una declaración de la definición de sus deberes y de las responsabilidades que comporta su acción.”[3]

Lacan constata en Inglaterra un realismo que se enfrenta con las potencias más sombrías del Superyo con determinación y con el designio de vencerlas, a diferencia de la reacción “depresiva” del pueblo francés y las comparó.

E. Laurent subraya que si el Psicoanálisis es presentado en su dimensión de efectividad social, lo es en tanto instrumento de lucha contra la muerte que obra en la civilización[4]. Esto inspiró a Lacan en cuanto a cuál era la misión de una Escuela de Psicoanálisis, en tanto la define como “una base de operaciones” contra el malestar en la civilización. En un lenguaje de matiz militar se advierten las raíces de la concepción de Lacan respecto de una Escuela de Psicoanálisis. No se trata sino de “un eslabón de la cadena que en Lacan va a acabar en su “doctrina de la Escuela” como la ha llamado Jacques-Alain Miller. Leemos en este texto uno de los hilos de la genealogía del “pequeño grupo” que Lacan llamará “cartel”. De él hará la base de una institución para el Psicoanálisis.”[5]

En cuanto a la política en el Psicoanálisis se refiere a la organización de nuestras escuelas, la relación con los colegas, con los pacientes, y con la disciplina en tanto tal.

Y con relación a la cura, J.A.Miller señala el escrito de Lacan[6] para hablar de táctica, estrategia y política afirmando que son “políticos” los argumentos y razonamientos referidos a la finalidad de la cura analítica.

El libro de Leserre se dedica a pensar la “posible”, y digo posible porque es a verificar, incidencia del Psicoanálisis en la política atravesada por estas 3 definiciones de Miller porque como señala M. Bassols en el prólogo no es posible pensar un analista sin una implicación decidida en el campo social, lo sepa o no lo sepa. Y al mismo tiempo esto no es posible sin tener presente la función del analista en el dispositivo analítico mismo. “En este punto lo interior y lo exterior de la experiencia analítica se encuentran, lo mas privado se anuda con lo mas público”[7]

Entonces vemos que incidir en la política en general no es sin tener en cuenta los principios de la política del dispositivo analítico mismo.

Pero ¿cómo surgió el neoliberalismo? Según David Harvey[8] entre 1978 y 1980 se produjo un momento de inflexión revolucionaria en la historia social y económica del mundo a partir de 4 eventos en distintos puntos del planeta: 1) El ascenso al poder de Deng Xiao Ping en la China comunista fundando una economia socialista de mercado y convirtiéndola en un centro de dinamismo capitalista abierta a una tasa de crecimiento sin precedente en la historia de la humanidad. 2) En EEUU asume Paul Volcker en la Reserva Federal y pone en marcha una drástica transformación de la política monetaria para combatir la inflación sin reparar en el desempleo creciente. 3) En 1979 asume M. Tatcher en el Reino Unido con el mandato de terminar con el estancamiento económico y domeñar a los sindicatos. 4) R. Reagan es elegido presidente de los EEUU y con su carisma personal lanza una cruzada para revitalizar la economía añadiendo su propia receta para socavar el poder de los trabajadores, desregular la industria, y suprimir las trabas que pesaban sobre los poderes financieros tanto internos como a escala mundial.

Para lograr esto generaron una nueva configuración económica utilizando discursos minoritarios que circulaban sobre todo en Reino Unido y los transformaron en mayoritarios y en discurso rector y hegemónico a escala planetaria. Reflotaron de la oscuridad y sacaron a luz una doctrina llamada “neoliberal” que postulaba que la mejor manera de promover el bienestar del ser humano consiste en no restringir el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo, en un marco institucional caracterizado por derechos a la propiedad privada, mercados libres y libertad de comercio. El papel del estado se debe restringir a preservar el marco institucional apropiado para el desarrollo de estas prácticas.

Como señala Leserre, esta doctrina donde predomina la competencia a todo nivel, está inspirada en  ideas de H. Spencer que relacionó los postulados de Darwin sobre la “supervivencia de los más aptos” con la teoría del laissez-faire, una maquina legal, política, policial, cuya premisa absoluta es  la imposición del criterio de competencia como único fin válido.

Para ello el Estado debe garantizar la calidad e integridad del dinero, disponer de estructuras militares defensivas, policiales y legales que son necesarias para asegurar los derechos de propiedad privada y garantizar mediante el uso de la fuerza, el correcto funcionamiento de los mercados.

Por otro lado, como señala Harvey, las zonas donde no existe el mercado, como ser las tierras, el agua, la educación, la salud, la seguridad social o la contaminación ambiental, el mercado debe ser creado, mediante la acción estatal.

Este giro drástico hacia el neoliberalismo desde fines de los 70, implicó el abandono del Estado de muchas áreas de la provisión social y fue adoptado por casi todos los Estados del planeta, en mayor o menor medida, de manera voluntaria o bajo fuerte presión.

Por otro lado sus defensores han ocupado puestos de influencia en el ámbito académico-universitario, en los centros de pensamiento e investigación, en las entidades financieras, en las juntas directivas de las corporaciones, en los medios de comunicación, en las principales instituciones de Estado (ministerio de economía o bancos centrales), y también en instituciones internacionales (FMI, Banco Mundial y OMC), transformándose el neoliberalismo en un discurso hegemónico.

En este sentido, es un discurso que posee efectos penetrantes en los modos de pensamiento hasta haberse incorporado a la forma natural en la que muchas personas interpretan, viven y entienden el mundo.

En este punto se inscribe el libro de Leserre, porque en La hidra neoliberal, indaga como se naturaliza este pensamiento, como se extiende más allá del plano económico, y se totaliza mediante su poder de integración de todas las dimensiones de la existencia humana, promoviéndolo como el único mundo posible. 

En el libro se despliegan tres ejes fundamentales:

1) una indagación sobre el neoliberalismo y la subjetividad que promueve: es cierto que la hidra, además de su cabeza destructora de todo lazo social promoviendo el individualismo y la competencia, presenta otra cabeza y es el hecho de que produce una nueva subjetividad bajo la figura del “empresario de sí”, donde se suprimen todos los mecanismos solidarios, se reivindica la incertidumbre como principio, y el sujeto es evaluado y medido en forma constante. Desde nuestra perspectiva hay aspectos del sujeto que no se dejan atrapar por los imperativos de la época y bajo ciertas circunstancias se hace escuchar. El analista puede ofrecer un dispositivo para alojar estas demandas, ofreciéndose como partenaire del sujeto bajo la égida de un no- todo.

2) Una exploración de cómo llevar el Psicoanálisis a la política, dentro del marco Zadig, según la  propuesta de J.A. Miller: para ello apela a dos cuestiones: primero asociándose a otros para conversar y segundo la cuestión de la elección: “se trata de elegir aun cuando el otro no elija igual que yo”[9]. La conversación que propone el autor se basa en la expresión conversación sensata de Lacan, extraída del escrito “Situación del Psicoanálisis en 1956”. El principio lógico de la sensatez sería  el hecho de que el otro siempre tiene algo para decir y que se lo puede escuchar cuidando el marco simbólico donde se desarrolla la conversación.

3) Cómo pensar la política en general desde la política del Psicoanálisis a partir de los principios del Pase.  Leserre parte de una pregunta: ¿Cuáles pueden ser las posibles incidencias desde el Pase en las cuestiones políticas? Y ¿cuáles son los principios políticos del Pase?

Leserre plantea que en el Pase, no solo se trata de un trayecto de un análisis que llegó a su final y luego el testimonio y su incidencia en la comunidad analítica, sino como ir a un más allá, y ahí ubica la incidencia del Psicoanálisis en la política. Un pasaje de lo privado a lo público, un pasaje de la transferencia analítica a la transferencia de trabajo que no se limita al marco de la Escuela y allí propone, y esto es una novedad, una transferencia de trabajo político, que implicaría extraer cuales son los principios políticos del pase y ver que lógica se puede extraer para incidir en la política.

Ante esa pregunta propone una prudencia pero no excesiva porque ello puede conducir al silencio y  puede borrar la dimensión de apuesta que la cuestión requiere. Desde allí extrae 4 principios: el pasaje de lo privado a lo público: aceptando que siempre que intervenimos en la política algo de lo privado pasa a lo público, por ejemplo a través de nuestra historia, de nuestras cristalizaciones fantasmáticas, o de nuestras inscripciones; la dimensión de lo singular: teniendo en cuenta la paradoja de que lo singular aleja al sujeto de la comunidad y de las clasificaciones; el principio de soledad: que implica la pregunta de cómo salir del aislamiento que propone el Uno de la singularidad; y por último un principio de ubicación: ¿cuál es el lugar que tiene que ocupar el analista para llevar el Psicoanálisis a la política?: fundamentalmente que el analista actúe contra los obstáculos de la época que intenta arrastrar al Psicoanálisis tras los impasses de la civilización, cuestión que se da a partir de la posibilidad de hablar la lengua del Otro. Se trataría de una forma de decir que no de la buena manera.

Para finalizar es interesante destacar que el autor, basándose en Ana Arendt, indagando en la verdadera naturaleza de los sistemas totalitarios,  nos pone en alerta al decirnos que el Psicoanálisis también corre peligro, por la matriz totalitaria del neoliberalismo, al intentar imponerse como el único mundo posible.

 

 


[1] J.A.Miller. Política Lacaniana. Diva. 1999

[2] J. Lacan: Otros escritos. Paidos.2012.

[3] E. Laurent: Lo real y el grupo. Rev. digital Cuatro + uno. 2012

[4] Idem

[5] ibid

[6] J.Lacan: La dirección de la cura y los principios de su poder. Escritos 1. Siglo 21 ed. 1981

[7]A.  Leserre: La Hidra Neoliberal. Prologo. Grama. 2019

[8] D. Harvey: Breve historia del neoliberalismo.

[9] A.  Leserre: La Hidra Neoliberal. Grama. 2019